

En el marco de los 16 días de activismo contra la violencia de género, AICS La Habana ha lanzado la campaña “Décimas por la No Violencia”, una iniciativa innovadora que tiene como objetivo sensibilizar a la población sobre la urgencia de erradicar todas las formas de violencia hacia las mujeres y niñas. Esta campaña, que empezó el 25 de noviembre, coincide con la conmemoración internacional de la lucha por la eradicacion de todas las formas de violencia hacia las mujeres, y se distingue por el protagonismo de los jóvenes repentistas cubanos y de las jóvenes repentistas cubanas, quienes, a través del lenguaje tradicional de las décimas, transmiten poderosos mensajes de rechazo a la violencia.
El formato de la décima, una manifestación cultural de gran arraigo en Cuba, es ideal para conectar con amplios sectores de la sociedad, especialmente con las generaciones más jóvenes. Los repentistas, conocidos por su habilidad para improvisar versos en décima, utilizan su arte para sensibilizar y educar sobre la importancia del respeto, la igualdad y el rechazo a todo tipo de violencia. Así, cada jornada de la campaña presenta una décima que invita a reflexionar, cuestionar y, sobre todo, movilizar a la acción.
A lo largo de estos 16 días, jóvenes repentistas se han encargado de llevar estos mensajes a través de diversos espacios, desde redes sociales hasta medios locales como radio y televisión. Las décimas, cargadas de fuerza poética y crítica social, se convierten en una herramienta eficaz para visibilizar la problemática y fomentar la participación activa de la población en la lucha contra la violencia de género.
La campaña “Décimas por la No Violencia” no solo es una muestra de creatividad y compromiso social, sino también un llamado a la unidad y a la reflexión colectiva sobre la urgencia de construir una sociedad libre de violencia, donde se respeten los derechos y la dignidad de todas las personas, sin importar su género. Con el arte y la palabra como vehículos de cambio, esta campaña representa una apuesta por un futuro mejor, en el que la violencia de género sea finalmente erradicada.
Esta ocasión ha sido importante para estrechar las relaciones entre los grupos de jovenes repentistas y la sede AICS de La Habana. La primer parte de la campaña se hizo con las decimas del periodista y escritor Rodolfo Romero Reyes y el talento de la teatrologa, directora de los videos Isabel Cristina Lopez Hamze.
Un equipo de trabajo profesional, las orientaciones de la experta en género Clotilde Proveyer y la participación de actrices de primer nivel en la escena cubana, prestigian este material. La cara, las manos y las piernas de tres mujeres cuentan las historias silenciadas de otras muchas mujeres. Las capsulas se pueden consultar a estos enlaces en las redes sociales de la AICS: primera, segunda y tercera capsula.
La segunda parte se ha construido con los jovenes del grupo Oralitura Habana quienes han demonstrado un gran talento y destreza en llevar mensajes poderosos con el lenguaje de la decima, utilizando sus proprios celulares y poniendo sus proprias caras en los videos.
View this post on Instagram
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, AICS La Habana lanza la campaña «Con ellas, por la igualdad», para dar voz a las mujeres que demuestran su participación en los procesos de desarrollo en las iniciativas acompañadas por AICS, valorizando el empoderamiento femenino, liderazgo y equidad de género.
A través de textos, fotos y un material audiovisual se narran las historias de cuatro mujeres que inspiran y son ejemplos de superación en el complejo contexto socioeconómico cubano. Desde campos diferentes ellas nos hablan de sus desafíos y sus retos futuros. Lázara, Karla, Mercedes y Daymara son mujeres hermosas y fuertes. Cada una tiene anhelos y perspectivas diferentes, pero se parecen en la determinación, la búsqueda constante de nuevos aprendizajes y el deseo de aportar a un futuro sostenible y más próspero. Ellas encuentran un centro en su profesión y en su familia. Han creado redes de apoyo que les permiten superar los obstáculos y luchar por sus sueños. El apoyo de la AICS ha sido fundamental en sus recorridos y cada una muestra excelentes resultados de trabajo promovidos también desde el vínculo con la cooperación internacional.

Daymara Rodríguez Alfonso
Daymara es una mujer de ciencia, investigadora y profesora universitaria que ha formado a varias generaciones en la Agronomía. Sus aportes al campo de la ciencia desde el manejo y rescate de recursos fitogenéticos, el estudio de plantas endémicas de la familia de las anonáceas, la biotecnología, la genética, el mejoramiento de plantas y cultivo de la piña la han consagrado como una de las grandes figuras femeninas de la ciencia cubana. Hoy se desempeña como asistente técnica de proyectos en la AICS y brinda asesorías y desarrolla capacidades en productoras de diferentes lugares de Cuba, inspirando muchas mujeres con su ejemplo.
Lázara es una mujer campesina que, desde su finca La Patrona en Guanabacoa, vive del cultivo de la tierra y la producción de cabras. Ella es beneficiaria del Proyecto Hab.AMA, una de las tantas mujeres que trabajan la tierra y dirigen los procesos de siembra y pastoreo. Un verdadero ejemplo de cómo a pesar de los estereotipos de género, aún existentes en Cuba, la mujer en el campo es protagonista de procesos productivos.
Mercedes apuesta por su localidad desde Coraleando, una iniciativa que mezcla el canto coral y la educación medioambiental, en Guanabo. Como parte del proyecto “Transformación Integral de Habana del Este” apoyado por la AICS, ella trasciende las fronteras de su comunidad y llega con sus cantorías a otras zonas del municipio. Su trabajo cultural por más de 15 años ha influido en cientos de niños y en la conservación de la cultura popular de un pueblo de mar. En sus aportes al desarrollo local son vitales las alianzas con otras mujeres, porque ellas han sido sus principales compañeras de viaje en este camino de construir espacios de educación y empoderamiento desde el arte.
Karla es una joven arquitecta que ha desarrollado un trabajo sostenido y creativo con su tienda de ropa reciclada Ákares Shoppitrapo. Su participación en la Feria de la Avenida Italia, cada fin de semana, unida a sus creaciones de moda circular la convierten en un referente para las jóvenes empresarias cubanas.
La cooperación italiana apuesta en el país por seguir fortaleciendo el papel de las mujeres en los procesos de desarrollo y apoyar la implementación del marco legislativo cubano a favor de la igualdad de género en los sectores prioritarios como la cultura, el desarrollo local y la agricultura sostenible.
Los invitamos a acompañarnos en esta campaña de la AICS que, apuesta por la igualdad de oportunidades, la eliminación de barreras y una narrativa alternativa y participativa. Sigamos luchando por un mundo de respeto e inclusión.
Del 8 de marzo al 14 de marzo, sigues #ConEllasPorLaIgualdad en las redes sociales de AICS La Habana.
Cuando Daymara entra a una nave de cultivos, enseguida identifica ante qué especies se encuentra, sabe si hay algún virus atacando las plantas, aunque su rastro sea imperceptible para los otros. Ella camina con la asombrosa agilidad que le permiten sus piernas y sus muletas, salta por encima de los canteros, examina cada hoja con suavidad como si las acariciara. Se le ve enamorada de la vida, de la ciencia, de la agronomía y sus diversos caminos.
Daymara Rodríguez Alfonso se crio en el campo. Recuerda su niñez en San José de Las Lajas haciendo manualidades. Cuando creció, se apasionó por la Biología, pero en aquel entonces tenía unos amigos agrónomos que la enamoraron con los cuentos de la carrera. Realizó sus estudios en la Universidad Agraria de La Habana y se quedó impartiendo clases como parte de un prestigioso claustro por más de veinte años.
Gran parte de su vida la ha dedicado al estudio, la superación y la formación de nuevas generaciones. Desde sus inicios en el mundo de la ciencia de ha dedicado al estudio del cultivo de la piña y es hoy una de las especialistas más reconocidas en este campo. Su nombre figura entre las grandes mujeres de la ciencia cubana. A pesar de haber recibido una docena de premios por sus investigaciones, ella se sorprende con cada reconocimiento, pues su mayor meta siempre fue que su hija estuviera orgullosa de ella.

Su carrera como científica y sus logros profesionales han sido posibles gracias al apoyo de su familia y amigos, en especial de la Dra. C. Miriam Isidrón a quien le debe gran parte de su formación, pero sobre todo gracias a su fiera voluntad de crecerse ante las adversidades. Daymara tiene muchos premios, pero también una vida llena de desafíos. Logró terminar sus estudios luego de tener a su hija a los 18 años. Hoy es abuela de un hermoso niño y además tiene la dicha de que su hija es también agrónoma.
Ella ha logrado vencer obstáculos de todo tipo. Se recuperó de dos operaciones de rodilla, venció una fuerte batalla contra el cáncer y el efecto de las radiaciones. Como secuela de la enfermedad le quedó un daño en una cadera y una sola cuerda vocal, pero esa limitación tampoco fue impedimento para seguir impartiendo clases y continuar haciendo ciencia.
Hoy está retirada de la docencia, pero en su labor como asistente técnica de proyectos en la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo sigue aportando cada día a la formación de productores y productoras, ofreciendo sus conocimientos en función de un futuro sostenible. Este nuevo trabajo ha representado un cambio en su vida. En La Agencia encuentra un espacio para seguir ofreciendo su experiencia profesional y ponerla en función de los demás, sobre todo de las productoras. Desde su rol dentro de la cooperación ella mantiene el compromiso con su profesión, inspirando con su ejemplo a muchas mujeres.
«Al principio, cuando la gente me veía llegar al campo manejando el todoterreno de la AICS, la primera reacción era la de apoyarme en todo lo que me hiciera falta. Me ofrecían recoger mis muletas, sin poder ocultar la sorpresa en sus ojos. No entendían cómo una mujer, y más aún con limitaciones físicas, podía hacer todo lo que hago. Hoy, que me conocen, saben que no me pongo límites, porque con voluntad todo se puede alcanzar».
Daymara cuenta que, con el tiempo, la expresión de sorpresa se ha transformado en admiración, y que su actitud ha inspirado a muchas mujeres del campo, quienes a menudo se sienten invisibilizadas en un entorno dominado por los hombres.
«Siento que mi ejemplo ha motivado a muchas productoras a transformar sus vidas, a seguir luchando a pesar de las dificultades que enfrenta el país, exacerbadas por la desigualdad en la agricultura».
![]()
![]()
Según ella, ninguna limitación física puede afectar la confianza y la determinación. Las limitaciones, afirma, son impuestas por la sociedad, que pone barreras a las mujeres y a las personas con discapacidades físicas. Esto puede afectar significativamente la calidad de vida, pero si las mujeres creen en sí mismas, cambian su perspectiva y actitud, y continúan luchando por sus derechos y oportunidades, pueden superar cualquier obstáculo y desafío.
Esta historia forma parte de la campaña “Con ellas, por la igualdad”, promovida por AICS La Habana en al marco de las acciones para el Día Internacional de la Mujer.
Síguenos en las redes sociales y comparte estas historias inspiradoras.
Lázara, como todas las mañanas llega tempranito a la finca para supervisar todo y hasta el más mínimo detalle, como un chivito que nació ayer. La Criolla, la cabra más vistosa del rebaño corre ágilmente, mientras los bueyes cruzan la cañada. Aviador y Azabache[1] halan la carreta con la materia orgánica y la llevan hasta el campo. Allí las lechugas se ven resplandecientes y las acelgas parecen rosas gigantes. El chivito recién nacido se acerca a ella, confiado, como sabiendo que sus manos son las creadoras de todo lo que le rodea.
Para Lázara la cultura de la tierra es un legado familiar. Aprendió las labores del campo desde niña, en la finca de su abuelo, en Pinar del Río. Durante su juventud pasó muchas necesidades y enfrentó el duro trabajo en el campo, pero gracias a eso hoy dice con orgullo que está preparada para lo que sea. Cuando se mudó a Guanabacoa, su hermano le encomendó la finca “La Cañada”, asumió el mando y con esa convicción hasta le cambió el nombre a “La Patrona” para hacer notar que ese terruño está comandado por una mujer.
Lázara Ramirez Sosa, lidera todas las actividades de la finca, ella toma las decisiones fundamentales, coordina a un equipo de hombres desde su hermano que colabora en el pastoreo, a su papá y su tío quienes realizan diversas labores agrícolas cada día. Incluso su rol protagónico en ese espacio verde motiva a su esposo a dejar la cibernética a un lado, para ayudar los fines de semana en la finca. Este matrimonio de más de 20 años ha logrado un hermoso complemento de respeto y complicidad que llega hasta en las labores del campo.

Su liderazgo natural y su protagonismo no solo se ha quedado en el ámbito familiar, ese don de mujer empoderada ha ido más allá de las fronteras personales para demostrar sus capacidades, al lograr ser por 5 años la presidenta de la Cooperativa “José Martí” de Guanabacoa. Fue un gran reto que demostró que las mujeres del campo también pueden asumir roles de dirección y ser exitosas. Los campesinos estaban contentos con ella, la respetaban y admiraban por su inteligencia, perseverancia y también por los resultados productivos alcanzados bajo su liderazgo.
Desde que comenzó con las cabras, se ha abierto un nuevo camino de oportunidades para ella. Al principio, solo tenía tres chivitas, ahora son casi treinta. Tiene como propósito mejorar la genética para tener mejores ejemplares. Mientras, cuida a su rebaño con dedicación.
El proyecto Hab.AMA, le ha aportado equipamientos costosos y de última generación a los que nunca hubiera podido acceder con sus ingresos. Gracias al apoyo de la AICS ahora tiene un ordeño mecánico y una moledora donde procesa la caña, el king grass[2] y la moringa que cultiva para alimentar a las cabras. Sin embargo, más allá de las aportaciones materiales, que han sido significativas, ser parte del proyecto le ha brindado algo mucho más valioso: el conectarse con ese mundo de conocimientos a través de capacitaciones y talleres en los que intercambia con las otras productoras de la región. Para ella han sido importantes estos espacios colectivos en los cuales las mujeres pueden mejorar no solo capacidades productivas, sino también las capacidades de liderazgo.

Lázara ha sorteado muchos obstáculos en una vida dedicada al campo, pero hoy puede decir que es una mujer feliz y empoderada. Le gustaría que sus nietos Daniel y David se interesaran más por el trabajo en el campo.
Ella quiere vivir para siempre en “La Patrona” y seguir creciendo, seguir mejorando, demostrando que para la mujer campesina no hay imposibles. Su extraordinario potencial laboral y humano le permiten extraer de la naturaleza los bienes necesarios para proveer a su familia y tener una existencia plena y el reconocimiento de la comunidad. En su mirada se refleja la sabiduría de quien ha aprendido a escuchar el latido del campo, pues Lázara no solo cultiva alimentos, cultiva un hogar lleno de amor y esfuerzo, donde cada logro es un paso hacia un futuro mejor.
Lazara es un ejemplo de mujer empoderada en un entorno que suele ser dominado por hombres, y forma parte de un grupo de mujeres que la Agencia, a través del proyecto Hab.AMA[3], acompaña con el objetivo de mejorar las condiciones de vida y de trabajo para lograr mayor empoderamiento femenino en todos los eslabones de las tres cadenas beneficiadas por la iniciativa.
Esta historia forma parte de la campaña “Con ellas, por la igualdad”, promovida por AICS La Habana en al marco de las acciones para el Día Internacional de la Mujer.
Síguenos en las redes sociales y comparte estas historias inspiradoras.
[1] Aviador y Azabache, en Cuba, se conocen como bueyes de trabajo para tracción.
[2] Es una planta que se utiliza para alimentar el ganado.
[3] El proyecto Hab.AMA es fruto de la colaboración del Ministerio de la Agricultura de Cuba, Grupo Empresarial Agrícola, Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical, Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical, Instituto de Investigaciones para la Industria Alimenticia con el apoyo financiero de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo – sede La Habana (5.400.000€).
Ante los efectos crecientes del cambio climático, —como las sequías que destruyen cosechas, agravan la escasez de alimentos y afectan con mayor dureza a mujeres y niñas en contextos frágiles—, la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) refuerza su compromiso con la equidad de género a través de los proyectos que desarrolla en el Oriente cubano junto a la contraparte nacional, el Instituto de Investigaciones Agro-Forestales (INAF).
El proyecto “Mejoramiento de la resiliencia y la adaptación al cambio climático en el Oriente de Cuba (CCC – Cambio Climático Cuba)”, ejecutado por AICS en coordinación con el Ministerio de la Agricultura (MINAG) y el INAF, impulsa la formulación de una estrategia de género en el sector agroforestal. Esta estrategia busca garantizar el liderazgo equitativo de mujeres y hombres en actividades clave, promoviendo relaciones de género más justas, el acceso igualitario a recursos y la eliminación de estereotipos en los entornos rurales.
Como parte del proceso, se realiza esta semana en Santiago de Cuba un taller participativo con actores del proyecto CCC y del proyecto MásCafé —ambos financiados por AICS— con la asesoría técnica del Centro de Intercambio y Referencia-Iniciativa Comunitaria (CIERIC). El espacio de intercambio permite revisar los avances en términos de género e incorporar los aportes de las comunidades participantes a una estrategia final, que estará alineada con la Estrategia de Género del Sistema de la Agricultura del MINAG.
La experiencia del proyecto MásCafé, que ya ha desarrollado una estrategia para entornos cafetaleros más inclusivos, sirve de base para este nuevo esfuerzo. La iniciativa CCC busca extender este enfoque a otras áreas rurales afectadas por el cambio climático, promoviendo una integración activa de todos los actores del sistema agroforestal.
Al mismo tiempo, el intercambio proporcionado por este taller será la base para evaluar los diagnósticos iniciales y la estrategia de género del proyecto MásCafé, gracias al acompañamiento del CIERIC que está levantando información para emitir recomendaciones que perfeccionen la gestión y garanticen la continuidad de las acciones de la estrategia en el contexto cafetalero.
Sobre el proyecto CCC
El proyecto CCC trabaja en cinco municipios de la provincia de Guantánamo para aumentar la resiliencia de los sistemas agroforestales ante las altas temperaturas y prolongadas sequías. A través de un modelo de desarrollo local y participativo, se promueve la diversificación productiva y la adaptación al cambio climático, fortaleciendo capacidades locales y apostando por una agricultura más sostenible, justa e inclusiva.
Es una iniciativa implementada por el Ministerio de la Agricultura, el Grupo Empresarial Agroforestal, el Instituto de Investigaciones Agro-Forestales, el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT), el Comité Internacional para el Desarrollo de los Pueblos de América Latina y el Caribe (CISP) y es financiada por la cooperación italiana.
Centro Habana es una sinfonía de pregones, pasos apresurados y ecos que rebotan en fachadas detenidas en el tiempo. Pero entre el bullicio de sus calles, hay un sonido más profundo que está ganando terreno: el de una generación de mujeres que no sólo interpretan la música, sino que están aprendiendo a dirigir su destino. En el corazón de este ecosistema, Anahi Saura, una joven trombonista y estudiante de musicología, trabaja para que la industria musical cubana sea un escenario de equidad.
Para Anahi, la música fue el idioma de su infancia, una herencia de padres melómanos que la llevó al conservatorio y a abrazar el trombón como una extensión de su propia voz. Hoy, a sus 21 años, su nombre resuena en espacios de alta responsabilidad como el comité organizador del Jazz Plaza y el comité consultivo del Cubadisco, importantes festivales de la música en Cuba. Sin embargo, su mayor pasión no está sólo sobre el escenario, sino en la gestión de herramientas que empoderen a otros.
El proyecto Zonas Creativas, financiado por la Cooperación Italiana y gestado, en el caso de Centro Habana, por la OSC italiana CISP[1] y por el CIERIC[2], impulsa el talento de jóvenes y mujeres en las industrias culturales a través de la formación y el trabajo en red.
Desde La Casa Producciones, una casa productora audiovisual independiente con sede en La Habana con un enfoque particular en el apoyo al desarrollo de la industria musical cubana, Anahi coordina talleres que acercan el conocimiento de la industria musical a artistas de la zona que, muchas veces, carecen de formación académica o de los recursos para insertar su talento en circuitos profesionales.
Anahi observa con lucidez las aristas de su sector: mientras que en la gestión y producción las mujeres suelen liderar y «hacer que todo funcione», en el rol de instrumentistas o líderes de banda el camino sigue siendo empinado y lleno de prejuicios. “Hace falta que nos vean como iguales”, afirma, “no que tocas bien para ser mujer, sino que eres un buen músico a secas”.
![]()
![]()
![]()
Esa es la esencia de la red que Anahi ayuda a tejer: una red donde la formación técnica es el puente hacia la autonomía. Ella se define como la «madre del grupo», esa figura que cuida, organiza y asegura que sus colegas talentosos alcancen sus sueños. Al involucrarse en la producción y coordinación de los talleres del proyecto Zonas Creativas, Anahi no solo está compartiendo saberes sobre contratos o distribución; está construyendo una plataforma de resistencia contra la misoginia y el desconocimiento que a menudo frena las carreras femeninas en la música popular.
El mensaje de Anahi para las niñas que hoy sueñan con un instrumento es claro: estudien, no se dejen encerrar en moldes preconcebidos y mantengan la pasión intacta.
El talento no tiene género, pero las oportunidades a veces sí. En Centro Habana, la música ya no solo se escucha; se gestiona y se comparte en red para que, al final, el talento sea lo único que determine el alcance de una nota.
Esta historia forma parte de la Campaña “Redes para la Equidad de Género”, promovida por AICS La Habana, apoyada por la Embajada de Italia y las organizaciones socias del proyecto Zonas Creativas.
Síguenos en las redes sociales y comparte estas historias de mujeres creadoras.
[1] CISP-Sviluppo dei Popoli, OSC italiana.
[2] (Centro de Intercambio y Referencia Iniciativa Comunitaria – CIERIC).
Caminar por La Habana Vieja es sentir el peso de los siglos en cada adoquín, pero para Katia Cárdenas Jiménez, el Centro Histórico es más que un museo de fachadas restauradas; es un tejido humano que requiere ser escuchado para latir con fuerza propia. Katia, periodista y Directora de Gestión Cultural de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), entiende que la verdadera restauración no sólo ocurre en las piedras, sino en la autonomía de las personas, especialmente de las mujeres que lideran el sector creativo.
Para Katia, la lucha por la equidad de género es una «batalla» que se libra en dos frentes. Mientras las mujeres han ganado un espacio sólido en el ámbito laboral y oficial, el hogar sigue siendo la frontera donde la libertad no está del todo conquistada.
“Somos muy empoderadas en lo laboral, pero en la casa tenemos la responsabilidad del cuidado y los desafíos cotidianos que exceden el horario de oficina”, reflexiona Katia.
Por eso, su labor en el proyecto Zonas Creativas, fruto de la unión entre la OHCH y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) va más allá de lo cultural; busca que las mujeres sean verdaderas lideresas de sus propios ingresos. Aquí, Katia insiste en que el acompañamiento institucional debe ir de la mano con la capacitación técnica: marketing, contabilidad y entorno jurídico.
El camino hacia la autonomía económica tiene un referente sólido en “Habana Espacios Creativos”. Este centro, concebido como un laboratorio de innovación por la Oficina del Historiador, se ha consolidado como un espacio vital donde jóvenes de toda la ciudad encuentran refugio para sus ideas. A través de sus programas de residencias creativas en áreas como la moda, la tecnología y la música, el proyecto ha demostrado que el acompañamiento institucional y la formación técnica son capaces de transformar el talento emergente en un motor real de desarrollo sostenible para la comunidad.

Bajo esta misma visión, el proyecto “Zonas Creativas de La Habana Vieja” se desarrolla hoy en el inmueble industrial de alto valor patrimonial comúnmente denominado “Los Picos”. La iniciativa contempla la restauración de tres de los diez Picos para crear un espacio que promueve la arquitectura de la ciudad de La Habana y las industrias culturales creativas. Esta zona creativa será un espacio donde confluyen actividades sociales, culturales y económicas con un enfoque sostenible y una visión de inclusión y género, que permitan generar ingresos económicos y nuevas fuentes de empleo. Aquí los jóvenes, mujeres y emprendedores culturales serán los protagonistas de un proceso que aspira a involucrar a más de 3,000 actores claves, dinamizando el territorio mediante la creación de nuevas oportunidades laborales y la puesta en valor del patrimonio industrial de la zona.
Katia aporta a este proyecto una sensibilidad especial, una «maternidad» social que mira a los sectores más vulnerables con una mayor entrega. Su visión de la gestión cultural no es imponer ideas a la comunidad, sino estudiar el territorio para que los proyectos emerjan desde su propia identidad. Para ella, el legado de Eusebio Leal es el norte: sin cultura no hay desarrollo posible, y esa cultura debe ser el eje vertebrador que une la creatividad con el bienestar de la gente.
Esta historia forma parte de la Campaña “Redes para la Equidad de Género”, promovida por AICS La Habana, apoyada por la Embajada de Italia y las organizaciones socias del proyecto Zonas Creativas.
Síguenos en las redes sociales y comparte estas historias de mujeres creadoras.