La Habana, 5 de octubre de 2026. Productores y productoras, gobiernos municipales, instituciones científicas, universidades, cooperativas y decisores se reunieron en La Habana para compartir los resultados de CubaFruta, una iniciativa de la Cooperación Italiana que durante varios años ha trabajado para fortalecer las cadenas de valor de la piña y el aguacate en los municipios matanceros de Los Arabos, Colón, Calimete y Jagüey Grande. El proyecto ha contribuido al fortalecimiento de la producción, la transformación y la comercialización de frutas, beneficiando a más de 1.400 asociados y asociadas de cooperativas y entidades productivas de los territorios participantes.
Durante la apertura del taller de cierre, la Embajadora de Italia en Cuba, Simona De Martino, destacó que “CubaFruta ha promovido soluciones para fortalecer la sostenibilidad ambiental y la resiliencia energética. En un contexto complejo, apostar por modelos menos dependientes de fuentes convencionales no es solo una inversión tecnológica, sino una apuesta por la continuidad y la capacidad de adaptación de los territorios”.
Desde los campos donde diariamente se producen alimentos para las familias cubanas hasta los espacios de intercambio técnico e institucional, el proyecto ha impulsado un modelo de desarrollo basado en una red de trabajo intermunicipal que permitió construir estrategias comunes para enfrentar desafíos productivos, comerciales y tecnológicos.
Como expresó Heberto Soto Ravelo, jefe de producción de la UBPC Gispert de Colón: “Sin el proyecto probablemente no hubiéramos establecido ninguna alianza a nivel territorial. Hemos estado sistemáticamente conectados, seguimos trabajando juntos y esto se lo debemos a CubaFruta”.
Desde su inicio, marcado por las limitaciones de movilidad y operación derivadas de la COVID-19, hasta su cierre en un contexto de importantes desafíos, CubaFruta logró mantener su apuesta por el fortalecimiento de las cadenas productivas locales. En este escenario particularmente complejo, la producción de piña en los municipios de intervención creció de 5.600 toneladas en 2020 a más de 6.000 toneladas en 2025, mientras que la superficie cultivada aumentó de 990 a más de 1100 hectáreas.
La innovación tecnológica fue otro de los pilares de la experiencia. Mediante el proyecto se entregaron once tractores con implementos especializados, con el objetivo de fortalecer la capacidad productiva de las cooperativas y empresas locales. La introducción de tractores de alto despeje motocultores y moto guadañas, utilizados para el control mecánico de malezas en las plantaciones, se ha demostrado como una alternativa viable al utilizo de agroquímicos.
También se impulsó una importante apuesta por la transformación agroindustrial de las frutas, a través de una línea para el procesamiento de piña con capacidad de 0,5 toneladas por hora en la Empresa Agroindustrial “Victoria de Girón”, así como dos centros para la producción de frutas deshidratadas en Jagüey Grande y Colón mediante sistemas solares térmicos, capaces de procesar respectivamente 600 y 200 kg de fruta diariamente. La deshidratación a través del utilizo de fuentes renovables de energía representa una alternativa innovadora y sostenible para garantizar la transformación y conservación de frutas y vegetales.
La innovación agrícola también se expresó en la diversificación productiva y la generación de conocimiento. En Los Arabos se establecieron parcelas demostrativas con nuevas variedades de piña como MD2, Pérola, Champaka y Cabezona, y se fortaleció el banco de germoplasma de la UCTB de Jagüey Grande con más de 30 cultivares de aguacate incorporando nuevas variedades procedentes de República Dominicana con el objetivo de ampliar las opciones productivas y comerciales de los agricultores cubanos.
La experiencia de los productores de Los Arabos constituye un ejemplo concreto de innovación territorial impulsada por el proyecto. Juan Carlos Mederos Fernández y Magdalena Aguerrebere Toledo desarrollaron sistemas de producción de humus de lombriz y otras prácticas agroecológicas que hoy sirven de referencia para productores de la región. Su finca participa además en la experimentación con nuevas variedades de piña, contribuyendo a diversificar un cultivo históricamente dominado por la variedad Española Roja.
Los intercambios internacionales desempeñaron igualmente un papel clave. Productores, empresas, cooperativas y especialistas participaron en misiones técnicas con Italia, Costa Rica y República Dominicana, además de intervenir en distintas ediciones de MACFRUT, una de las principales ferias internacionales del sector hortofrutícola que se realiza anualmente en Italia.
La igualdad de género fue uno de los ejes transversales de la iniciativa. Durante el taller, la directora de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) en La Habana, Silvia Fuligni, subrayó que CubaFruta ha promovido la participación de las mujeres en los ámbitos productivos, económicos y de toma de decisiones, incorporando el enfoque de género en diagnósticos, capacitaciones y estrategias territoriales.
En este sentido, sobresalen las Casas de la Fruta, emprendimientos creados en los municipios de intervención para la comercialización de frutas frescas que contribuyen a generar nuevas oportunidades de empleo, ampliar la participación de las mujeres, insertándose en los programas de desarrollo municipales.
Durante el encuentro, la directora de AICS agradeció el trabajo conjunto de todas las instituciones participantes y destacó la importancia de las alianzas construidas entre actores públicos, cooperativos, científicos y económicos.

“El éxito de CubaFruta no podrá medirse solamente por aquello que se ha realizado o entregado durante estos años. Se medirá también por la capacidad de las instituciones, de los territorios y de los actores económicos y sociales de utilizar, mantener, adaptar y desarrollar estas capacidades después del cierre de la iniciativa”, afirmó.
CubaFruta deja como legado conocimientos técnicos, nuevas oportunidades económicas, experiencias de innovación agroecológica, avances en sostenibilidad energética y una amplia red de colaboración entre actores locales, nacionales e internacionales.
La iniciativa fue implementada por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), el Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT), el Ministerio de la Agricultura de Cuba (MINAG), el Grupo Empresarial Agrícola (GAG) y el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria (IIIA), con financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia.









