Cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional de las Mujeres Rurales, una fecha proclamada por las Naciones Unidas para reconocer la contribución fundamental de las mujeres al desarrollo agrícola, la seguridad alimentaria y la erradicación de la pobreza. Su trabajo sostiene la producción de alimentos, la conservación de los recursos naturales y la vida de las comunidades rurales, aunque todavía enfrentan importantes barreras para acceder a la tierra, el financiamiento, la tecnología y otros recursos necesarios para su desarrollo económico.
América Latina y el Caribe: una deuda pendiente con quienes alimentan a la región
En América Latina y el Caribe, cerca de 60 millones de mujeres viven en zonas rurales y desempeñan un papel esencial en los sistemas agroalimentarios. Sin embargo, continúan enfrentando profundas desigualdades, agravadas por los efectos de la crisis climática y las brechas de género persistentes. La conmemoración de 2026, que coincide además con el Año Internacional de la Agricultora, es aprobada por la ONU y lidereada por la FAO, lleva por lema “Mujeres empoderadas, sistemas agroalimentarios transformados”, una iniciativa que busca visibilizar su liderazgo y acelerar el avance hacia una mayor igualdad.
Un “Enfoque regional para América Latina y el Caribe” al respecto, publicado por FAO en 2025, destaca que casi la mitad de las mujeres que trabajan en la agricultura no recibe pago porque se las considera un apoyo de la familia.
Cuba: avances y desafíos para la igualdad en el ámbito rural
En Cuba, la población rural representa el 25 % del total nacional. De ella, el 47 % son mujeres, cuya contribución resulta indispensable para la producción de alimentos y el desarrollo local. No obstante, persisten desafíos importantes. Según datos del Observatorio de Género de la ONEI, solo el 23 % de las personas propietarias o titulares de derechos sobre tierras agrícolas son mujeres, lo que refleja las brechas existentes en el acceso a recursos productivos.
Las desigualdades también se expresan en el acceso al empleo remunerado y al estudio. Al cierre de 2025, el 42,1 % de las mujeres de 15 años y más estaban vinculadas al trabajo remunerado o al estudio, frente al 69,7 % de los hombres. Estas diferencias son aún más marcadas en las zonas rurales, donde las brechas de género alcanzan cerca de 30 puntos porcentuales.
Mediante sus proyectos, AICS contribuye a impulsar una agricultura más inclusiva y sostenible, reconociendo a las mujeres como protagonistas para el desarrollo de las comunidades rurales y la seguridad alimentaria del país.
Descubre la experiencia innovadora impulsada por el proyecto CubaFruta: las Casas de la Fruta.
En el marco del proyecto MásCafé hemos acompañado a las mujeres rurales de la zona oriental del país reconociendo su papel fundamental para el sector.
Con el proyecto Hab.AMA hemos sostenido campañas para romper estereotipos de género. Lee la historia de Lázara, criadora de ovinos y caprinos que desafía un sistema dominado por hombres.
Con el apoyo de las especialistas en género del CIERIC, el proyecto CCC (Cuba Resiliencia) realizó un diagnóstico para identificar las brechas de género frente al cambio climático, un fenómeno que agrava las desigualdades existentes y aumenta la vulnerabilidad de las comunidades rurales.




